Estilo industrial

El estilo industrial nace en la ciudad de Nueva York donde las fábricas abandonadas del centro comenzaron a reutilizarse para vivienda, conocidos hoy en día como lofts. Aquello que comenzó como una solución de bajo presupuesto, se ha convertido en un símbolo de lujo y estatus.

Este estilo se caracteriza por dejar vista la estructura del edificio en lugar de ocultarla, convirtiendo elementos constructivos como tuberías, vigas o ladrillo en parte fundamental de la estética.

Su esencia se basa en la presencia de materiales crudos e industriales, especialmente metal, acero, madera envejecida y ladrillo visto.

La paleta cromática es neutra y oscura, con grises, negros, marrones y tonos oxidados.

Los espacios son abiertos, sin divisiones y con una distribución diáfana. El mobiliario se utiliza para delimitar las diferentes zonas de uso, siendo funcional, con carácter y a menudo de inspiración vintage. Una pieza icónica en este estilo es el sofá Chesterfield de cuero con capitoné y un elemento decorativo imprescindible son las lámparas tipo foco de gran formato.

Cuando se exagera el uso de metal o se fuerza el aspecto envejecido, el resultado pierde autenticidad y se convierte en una caricatura del estilo. El estilo industrial no es decoración simulada, sino exposición natural de la estructura y los materiales del espacio.

LAS 5 CLAVES

Estructura e instalaciones vistas.

Colores neutros y oscuros.

Combinar madera, metal y hormigón.

Espacios abiertos y diáfanos.

Mobiliario vintage con carácter urbano.

🔗COLECCIÓN PINTEREST

  1. Sofá Chesterfield

  2. Lámpara de Pie Fortuny. Pallucco

  3. Eames House Bird. Vitra

  4. Archivador de madera vintage. Todocolección

  5. Berber Moroccan. Carpet Avenue